jueves, 20 de noviembre de 2014

SETAS DEL VALLE DEL OJA. CLIMATOLOGÍA Y ALGUNAS ESPECIES DE ESTA TEMPORADA


Creo que después de este prodigioso otoño que se nos termina, tendremos rato de sobra para conversar larga y tendidamente sobre setas, monte y mil peripecias másOtra histórica temporada otoñal, sí señor, pero con algunos vaivenes meteorológicos; de repente muy húmedo, de repente muy seco... Aún así, lo cierto es que no nos podemos quejar, ya que casi todo el mundo ha podido disfrutar del gratificante afán que supone ver y recolectar setas en abundancia apareciendo en su medio natural; incluyendo buenas y malas, ya que al final todas las especies guardan un interés muy especial. Cuestión de gustos y preferencias. 

Aquí os expongo un pequeño resumen de una de las estaciones meteorológicas que quedan repartidas a lo largo del valle del Oja. De una forma sencilla, a través de su inestimable registro periódico, podemos dilucidar algunas de las muchas cuestiones que resultan capitales a la hora de valorar las esperadas fructificaciones fúngicas anuales y que seguidamente pasamos a analizar de una forma muy somera. 

Naturalmente es posible que los resultados obtenidos en este punto geográfico, localizado a 1.000 m de altura, tengan poco que ver con lo que sucede en cotas más altas próximas a los 2.000 m, pues tanto las precipitaciones como las temperaturas a veces suelen repartirse de una manera un tanto irregular e inesperada durante esta época del año (tormentas aisladas, inversiones térmicas, heladas repentinas, exposición e influencia del viento...). Sirvan pues como una observación meramente orientativa, pero de gran relevancia a la hora de advertir apreciables contrastes interanuales. 

Así, la Estación Meteorológica del paraje de Santorcuato (situada en Ezcaray y perteneciente al Gobierno de La Rioja) nos arroja la estimulante cifra de 80,5 l/m2 de precipitación acumulada en el mes de septiembre, una buena parte de ella recogida durante la segunda quincena del mes, destacando el elevado dato de 46,2 l/m2 del día 22; una lluvia que recuerdo muy copiosa, densa y bien repartida. Tras un final de mes bastante húmedo llegaron las primeras precipitaciones de octubre, y resalto primeras porque la acumulación se produjo básicamente durante los primeros 13 días del mes, con 24,5 l/m2. Después de dicha fecha, un potente anticiclón se adueño de una buena parte de la atmósfera peninsular, lo que obstaculizó la llegada de frentes húmedos hasta finales de mes, propiciando la influencia de un clima inusitadamente seco y caluroso. 

El otro parámetro a destacar es el que atañe a la temperatura. Una temperatura que según los registros ha sido suave y algo más elevada de lo que es habitual, con una media de 16,8 y 14,6ºC para los meses respectivamente aludidos. También señalar la práctica ausencia de heladas tempranas, con descensos mínimos de 5,1 y 6,8ºC, así como la existencia de días especialmente caldeados para unas fechas un tanto tardías, como es el caso de los 25,2ºC del día 22 de octubre. 

Llevando a cabo un estudio más detallado, y con esto acabo, podemos ver como en un breve periodo de tiempo de apenas 15-20 días, una adecuada evolución de las precipitaciones y temperaturas puede influir decisivamente en la floración masiva de setas, tanto en cantidad como en diversidad. 

       rP (l/m2)        rTm (ºC)          Producción
  •  1/09-15/09                 14,5                   18,9                   Baja
  •  16/09-30/09              66,0                   14,6                  Media
  •  1/10-15/10                  24,1                   13,5              Media-Alta
  •  16/10-31/10                  0,1                   15,6                   Alta ??

Interpretando está simple tabla podemos considerar como a partir de la segunda quincena de septiembre el brote de setas comienza a ser abundante, especialmente tras experimentarse un aumento notable en las precipitaciones seguido de un descenso de 4ºC en las temperaturas medias. Rasgos innegables del consabido choque térmico que tanto gusta a los micelios fúngicos.

Un dato distintivo resulta la ausencia de lluvias durante la segunda quincena de octubre, estando acompañada incluso de una subida en las medias térmicas de 2,1ºC, cuando en realidad tendría que haber ocurrido todo lo contrario, aumento de las primeras y descenso progresivo de las segundasCabe destacar que esta infrecuente situación fue más favorable para las especies que habitan la alta montaña húmeda que para las viven en las zonas bajas del valle. Éstas últimas padecieron los rigores un clima excesivamente seco y caluroso durante la segunda quincena de octubre, lo que interrumpió su crecimiento y proliferación. Sin embargo, la floración en la sierra se prolongó ampliamente hasta las primeras semanas de noviembre, con especial motivo de unas temperaturas excesivamente suaves para esta época del año. 

Como ingredientes climatológicos fundamentales que estimulan una óptima producción de setas podemos señalar

Una precipitación superior a los 60-80 l/m2, bien repartida, que a su vez se vea acompañada de un descenso térmico sustancial tras el cual la temperatura media de los próximos 15-20 días se mantenga cercana a los 15ºC.

Ésto es lo que ha sucedido este año en nuestro territorio y la verdad es que los resultados han sido muy positivos. Lógicamente esta premisa no puede considerarse 100% efectiva todos los años pero sí puede resultarnos orientativa. En la emergencia de setas también influyen otros muchos factores de los que apenas conocemos sus consecuencias. 

Para hacer más didáctica la entrada os incluyo varias imágenes con algunas de las especies más representativas que he podido encontrar en los alrededores del Alto Oja durante esta temporada. He colgado un total de 27 taxones, espero que sean de vuestro interés. 

Pholiota squarrosa vive descomponiendo restos de madera. Aquí suele observarse en los hayedos de montaña. Se caracteriza por las prominentes escamas que recubren el sombrero y pie de la seta. A diferencia de otras Pholiota, la superficie de esta especie es completamente seca y no viscosa.

Cortinarius alboviolaceus vive asociado al haya. Es un cortinario que se identifica gracias a su cubierta serícea-lanosa. Multitud de fibrillas lanosas blanco plateadas sobre un fondo lila pálido. En los ejemplares jóvenes observamos el velo o cortina que protege las láminas en la primera fase de la fructificación.

El Cortinarius orellanus se considera tóxico mortal. La orellanina es el principio activo que causa el envenenamiento. Sus síntomas se manifiestan tardíamente, a los 2-3 días de la ingestión. Tras un cuadro patológico agudo, la defunción se produce por insuficiencia renal. En nuestro entorno es muy raro. Los especímenes se recolectaron para la exposición micológica de Ezcaray y se encontraron en un bosque mixto de hayas y robles en término de Ojacastro.

Aquí vemos otro pequeño Cortinarius ligeramente tóxico. En este caso mostramos un Cortinarius cinnamomeus, típico por sus láminas naranja azafranadas. Vive en bosques de coníferas. La imagen fue tomada bajo abeto rojo (Picea abies), en una plantación artificial de 30 años de antigüedad.

Conjunto de Rocites caperata en la que destacamos su anillo persistente y su sombrero con cutícula arrugada y pruinosa. Vive en todo tipo de bosques y es comestible. Actualmente a pasado a denominarse Cortinarius caperatus.

Mycena pelianthyna es muy frecuente en nuestros hayedos. Es una especie saprófita-folícola, que vive sobre restos de hojas en descomposición. El brillo del flash resalta el color oscuro de la arista laminar, contrastando sobre el fondo lila del resto de las láminas.

El exoperidio del Lycoperdon mammaeforme se desprende en pequeñas escamas algodonosas muy características. Es una especie de bosque, escasa y localizada.

Rugosomyces onychinus, una de las especies más raras que se presentaron en la exposición micológica de Ezcaray. Se clasifica fácilmente gracias al color vinoso que presentan sombrero y pie y que contrasta fuertemente con el amarillo dorado de las láminas. Esta seta se recogió en el talud musgoso de un bosque de abeto rojo. No tiene ningún interés culinario. Especie a proteger.

Este delicado Hygrocybe puede confundirse a primera vista con una especie del género Mycena. Se identifica por sus láminas ampliamente decurrentes y arqueadas. Toda la superficie de Hygrocybe unguinosa es muy viscosa, en especial el pie. Vive en lindes y claros de bosque, en aquellas zonas que guardan mucha humedad. Carece de valor culinario, por la escasez de su carne.

La antiguamente denominada Hygrocybe pratensis es una especie típica
de praderas y claros de bosque, como bien indica su etimología latina. Su carne robusta hace que se convierta en una de las pocas Hygrocybe propensas a aprovechamiento gastronómico. Presenta un sabor muy agradable y delicado. Como el resto de sus congéneres suele marcar la llegada del invierno. En la bibliografía moderna aparece citada con el nombre de Camarophyllus pratensis.

Hygrocybe colemanniana es otra de las setas que se dejan ver poco por los alrededores del Alto Oja. La foto fue tomada en el claro de un bosque de quejigos (Quercus faginea), sobre suelo calizo. Como rasgos distintivos podemos hacer alusión a la viscosidad del sombrero y su tonalidad marrón, rara entre los Hygrocybes, pues en su gran mayoría reinan los colores amarillos, naranjas y rojos. El mamelón cónico del centro del sombrero destaca mucho cuando el hongo es joven.


El higróforo de los poetas Hygrophorus poetarum es una seta muy robusta, apta para el consumo humano. Es carnosa, de textura fina y ligeramente aromática. No hay tradición en su recolecta ya que se trata de un hongo que aparece con poca frecuencia. Siempre bajo hayas, sobre suelos profundos y ricos materia orgánica.

Hygrophorus lindtneri es muy común en nuestros bosques mixtos de avellanos y hayas. Sobre suelos fértiles y profundos, formando pequeños grupos. Se clasifica por el disco anaranjado del centro del sombrero y por sus láminas decurrentes de tonalidad carne. Es un comestible poco apreciado. 

La amanita pantera o Amanita pantherina es el doble de la más habitual Amanita muscaria. Como podéis apreciar, pueden separarse rápidamente por el color de la cutícula, marrón en una y rojo en la otra. Vive principalmente bajo robles y hayas, y algunos años resulta especialmente abundante. Los componentes tóxicos de ambas especies son muy parecidos, pero sí se sabe que su concentración en A. pantherina es mucho mayor. Mucho ojo!!, no confundirla con otras especies comestibles como A. rubescens, A. spissa o A. excelsa. En ninguna de ellas el borde del sombrero resulta estriado a medida que la seta se va abriendo. 

Ésta es una de las especies más peligrosas debido al alto grado de confusión que existe con respecto a otras setas tradicionalmente comestibles. Por favor, no confundir Entoloma lividum ni con pardillas (Clitocybe nebularis), ni con perretxicos (Calocybe gambosa). La gente entendida rara vez llega a confundirlas pero ruego mucho cuidado a los inexpertos, ávidos por consumir su primera ración de setas silvestres. 
Entoloma lividum tiene las láminas mucho más separadas, de un color más amarillento. No llegan a ser decurrentes ni arqueadas. El olor harinoso tampoco llega a ser tan intenso como en el perretxico. Y por último, el atributo más destacable, la coloración rosa de la esporada. Tonalidad que se observa cuando el carpóforo empieza a madurar, como en el ejemplar inferior de la fotografía. A pesar de todo, la "seta engañosa" termina siendo todos los años la responsable del mayor número de intoxicaciones por consumo de hongos silvestres.

Tricholoma sejunctum vive en bosques termófilos y arcillosos de robles y hayas. El color del sombrero nos recuerda rápidamente al de la mortal Amanita phalloides. Pero si os fijáis bien, la seta que nos ocupa carece del anillo y volva característicos de las Amanita. Cuando se roza, la carne del pie toma una coloración amarillenta. El sabor amargo de su carne la hace desaconsejable para el consumo humano. 

Tricholoma ustaloides vive formando grandes grupos en los robledales de suelo arcilloso. No es comestible por su sabor amargo. Presenta un sombrero marrón-rojizo, a menudo muy viscoso. También resulta característico el contraste de la zona alta del pie, de color blanco puro como las láminas. Tiene un doble en los hayedos, el Tricholoma ustale, de láminas cárneas y con la zona anular del pie mucho menos definida.

Una nueva especie de la que no se tenía apenas conocimiento en el valle del Oja. También resulta muy rara en general. Se trata del Tricholoma bresadolanum, habitual de los bosques termófilos con suelo arcilloso-calcáreo. Se caracteriza por la superficie escamosa que recubre tanto el pie como el sombrero. El borde laminar se encuentra teñido de color oscuro, como en T. sciodes. No es una seta comestible, debido a su amargor. Especie a proteger por su rareza. La colecta fue efectuada en un bosque mixto de hayas y rebollos, en término de Ojacastro.

Lactarius acerrimus con sus láminas visiblemente anastomosadas, es decir, bifurcadas y entrecruzadas. Vive en bosques de planifolios sobre suelos calizos. No se puede comer por ser extremadamente picante.

A Hydnum rufescens se le conoce también por el nombre vulgar de lengua de vaca roja. Como podéis apreciar, la parte fértil de la seta está compuesta por pequeños aguijones que se desprenden al tacto. El aspecto recuerda al de la lengua que se vende en las carnicerías. Se distingue de Hydnum repandum por su porte más reducido y su color  anaranjado. Vive en todo tipo de bosques. Es un comestible apreciado aunque los ejemplares muy desarrollados suelen amargar.

Quién no ha oído hablar de la trompeta de los muertos. Os presento a Craterellus cornucopioides o también denominado cuerno de la abundancia. No os fiéis de su tenebroso aspecto, pues es un excelente comestible. En los hayedos del Oja ha llegado a ser abundantísimo, pero su fructificación se a visto enrarecida en los últimos años. Búscala en zonas húmedas y musgosas. Noviembre es su época ideal.

Stereum insignitum es un pequeño yesquero que vive formando grandes colonias sobre madera muerta de haya. Especie muy fotogénica gracias a sus vivos colores amarillentos, naranjas y rojizos.

En nuestras latitudes resulta extraño observar setas de colores tan verdosos. Microglossum viride es una especie muy rara en nuestra comarca. Es la primera vez que se ha fotografiado. Vive en bosques húmedos y musgosos, a menudo junto a Leotia lubrica, especie con la que comparte hábitat. Una de las citas más interesantes de esta temporada, sin lugar a duda.

Otro pequeño y raro ascomycete, propio de caducifolios. En Leotia lubrica resulta curioso su sombrero redondeado, así como el velo viscoso que protege la zona fértil que a su vez carece de apéndices laminares. Muy localizado, vive en zonas musgosas bajo hayas.

Helvella elastica vive en bosques durante el otoño. El sombrero de las especies de este género se denomina "mitra" y en muchos casos presenta una forma típica de silla de montar a caballo. Como bien indica su nombre científico, la carne de este hongo es tenaz y flexible.

Clavulinopsis corniculata presenta unos ápices ramificados, parecidos a las cuernas de los cérvidos. Vive en zonas musgosas y húmedas de los bosques. A veces comparte hábitat con otro congénere denominado Clavulinopsis laeticolor, con morfología alargada y sin ramificar. Los colores son algo más anaranjados. Lo observamos en la imagen inferior.




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