miércoles, 25 de noviembre de 2015

UN OTOÑO EN EZCARAY


La estación otoñal llega a su fin, por lo menos en lo que respecta al calendario meteorológico, pues los fríos y la nieve ya han comenzado a hacer acto de presencia a lo largo y ancho de nuestros valles y montañas. Como en años anteriores, toca preparar una nueva temporada orientada a desarrollar las tan esperadas actividades invernales, mayoritariamente vinculadas a nuestra mayor especialidad; el senderismo deportivo sobre capa de nieve. Pero antes de nada, me gustaría mostraros un pequeño resumen de lo que la época otoñal es capaz de representar para el pueblo de Ezcaray y su inmediato entorno natural. De cómo la naturaleza y sus criaturas silvestres, en su frenesí cotidiano, ofrecen al viajero visitante un inolvidable y grato recuerdo de su feliz paso por tierras demandesas; aquí, en la pequeña y amigable Comunidad de La Rioja. 


Los placeres de pasear por los alrededores de Ezcaray durante el otoño. Camino de Turza.


Amanece sobre el arroyo de Usaya.


Una decadencia efímera pero esplendorosa. La que supone el etéreo tránsito del otoño, aletargado las altas comarcas del Norte. Un periodo colmado de innumerables matices y sensaciones, que se dejan notar y sentir a través de cada uno de nuestros sentidos. En nuestro pueblo, el otoño se puede ver, oler, tocar, escuchar y también degustar. Una excitante suma de emociones arropada por fulgurantes colores, añejos aromas y nostálgicos sabores que tienden a rememorar aquella lejana infancia vivida en el pueblo. El otoño en Ezcaray se vive con enérgica intensidad desde el momento en que despuntan las primeras lluvias estacionales, calmando la aridez veraniega. Los últimos y soleados días de septiembre dan paso a las brumas y la humedad, a la oscuridad de la tormenta, al reverdecimiento del fresco pasto, a la metamorfosis cromática de bosques enteros y arboledas, a la romántica brama del ciervo, al renacer del mundo de las setas y los hongos, al frescor de las noches otoñales embriagadas por el olor a chimenea,...profundas y placenteras huellas que permanecerán inmutables en nuestra memoria. A continuación, os muestro una colección de imágenes que ilustran perfectamente el paso de un otoño en la comarca natural del Alto Oja riojano. Espero que os gusten. 


IMÁGENES DE UN OTOÑO EN EZCARAY:  PANORAMAS

Alineadas de izquierda a derecha, al fondo, cumbres de Necutia, El Pino o Espelcia y Mochetigutia o Cachipurri. Una tarde de finales de septiembre absorbidas por la niebla que asciende. 


La otra cara de La Demanda. Vertiente sur-oriental, con Tierra de Cameros al fondo a la izquierda y Picos de Urbión a la derecha. En primer término, alineaciones del Alto Najerilla con bancos de brumas matinales.


Atardece sobre Torocuervo. Una fuerte humedad ambiental, tras el paso de una tormenta, favorece la formación de pequeños cúmulos que refractan los cálidos rayos del atardecer. 


La alta montaña se muestra agreste e inexpugnable. Amanece sobre las lomas de Salineros. Primeros días de octubre.


Asomándonos a las entrañas de nuestra montaña. Foto de grupo realizada desde el interior de Cueva Grande, en las demarcaciones de Cilbarrena. La industria minera estuvo muy implantada durante los siglos XVIII y XIX en todo el área de la Sierra de La Demanda. Muestra de ello, son las numerosas minas abandonadas que se reparten por buena parte de los montes del Alto Oja. 



IMÁGENES DE UN OTOÑO EN EZCARAY:  COLORES

El hayedo empieza a mutar. Bosques del barranco de La Hilera, en el Alto Calamantío, una de las zonas más salvajes de la montaña riojana. 


Mostajares y serbales tomando parte de la fiesta del color. Umbrías de Cobelasa y Pico La Ronda, en la cabecera del valle de Usaya.


Más mostajos y serbales. La antesala de los futuros bosques que presumiblemente tapizarán los montes demandeses. A la derecha, puede vislumbrarse la peña y el pequeño collado de Torcecolato, semioculto entre la vegetación de la umbría de Altuzarra.


Bosque mixto con predominio de fresnos, arces y avellanos. Monte y barranco de Olracia, en el valle de Urdanta. 


Senderismo bajo bosques mágicos otoñales. 


Venimos repitiendo que el cerezo silvestre se convertirá en uno de los árboles estrella de nuestro entorno natural. Cada vez es más abundante y a menudo nos deleita con unos colores impresionantes. En otoño, la hoja antes de caer se torna de un color rojo-anaranjado que resulta arrebatador. En primavera, sus multitudinarias flores blancas resaltan con gran vistosidad sobre el resto de la vegetación. Agrupaciones de cerezos en el valle de Ayabarrena, en proceso de recolonización espontánea.


Más cerezos. Esta vez colonizando los fértiles alrededores del pueblo de Valgañón, formando parte de los setos y arboledas que marcan la linde de los prados y fincas particulares.


Qué decir cabe de nuestros fantásticos hayedos otoñales. Un privilegio para la vista observar este leve momento pasajero de colores tan ardientes y espectaculares. Hayedos montanos en el barranco del Ortigal. 


Un verdadero espectáculo para los sentidos a escasos diez minutos de Ezcaray. En el paraje de La Estación, todavía hoy puede contemplarse un pequeño parche de bosque maduro muy naturalizado, con gran abundancia de especies y en un más estable estado de conservación. 


La orquídea espiralada es la única integrante de la familia que posee la capacidad de florecer durante el otoño. Sus florecillas blancas son minúsculas y delicadas y a menudo suelen pasar desapercibidas entre la hierba de los prados. Podéis observar como se disponen en lo alto del tallo, configurando una espiral perfecta.


Últimos coletazos a mediados de noviembre. Paisaje rural típico del valle del Ciloria, entre Zorraquín y Valgañón. Y pensar que esto iba a convertirse en un enorme resort con no se cuantas mil viviendas...por Dios. 



IMÁGENES DE UN OTOÑO EN EZCARAY: FAUNA SILVESTRE

A finales de septiembre y comienzos de octubre, los montes de Ezcaray se convierten en uno de los mejores escenarios de nuestra geografía para observar la berrea o brama del ciervo. Imagen de un macho adulto marcando sus dominios en el bosque.


Las hembras, desprovistas de cuerna, vigilan expectantes las exhibiciones de los heroicos machos. 


Grupo de esta temporada. Viendo y escuchando una potente berrea con las primeras luces de la mañana en las altas cumbres de La Demanda. 


Avistamiento desde puntos distantes haciendo uso de prismáticos y telescopio terrestre. La tranquilidad de los animales durante este periodo sensible de su ciclo anual resulta fundamental.


Batalla entre dos machos defendiendo el área de reproducción. Este año hemos tenido bastante suerte y, aunque desde lejos, se han podido fotografiar y grabar algunos combates territoriales, cosa que es bastante infrecuente en nuestra zona.


Águila ratera o ratonero acechando desde su oteadero de caza. Vista durante una de nuestras salidas en época de berrea.


Época de recolección y almacenaje de alimento para superar las penurias del invierno. Simpático herrerillo cosechando piñones ricos en grasa. 



IMÁGENES DE UN OTOÑO EN EZCARAY: ¡A POR SETAS!

Impresionante superpoblación de Coprinus micaceus pudriendo las raíces de un viejo tocón de haya. Los hongos lignícolas, que viven sobre la madera, segregan unos ácidos muy corrosivos que degradan con gran rapidez elementos resistentes como la celulosa y lignina. De esta manera, la materia orgánica se incorpora con mayor rapidez al ciclo de nutrientes del suelo. 


Salir en busca de setas supone conectar con la naturaleza, sintonizar con el bosque. Bellísimo ejemplar de yesca o espuela de caballo (Fomes fomentarius), descomponiendo la madera de un tronco muerto de haya.


Recolecta de rovellones o níscalos. Algunos años son muy abundantes en las repoblaciones de pinos del Alto Oja. 


Salida didáctica en grupo, colaborando con la Asociación de Amigos de Ezcaray en las XXIV Jornadas Micológicas de Ezcaray. Setal en herradura con numerosos carpóforos de Macrolepiota. 


La oreja de libre (Otidea leporina, del latín: Otis=oído y Lepus=liebre), es un ascomiceto bastante raro en general. Vive sobre el mantillo de acículas de los bosques de abetos de montaña. Una de las recolectas más interesantes de esta temporada. Su recogido hábitat debería presentar protección estricta. 



IMÁGENES DE UN OTOÑO EN EZCARAY: LA VILLA DE EZCARAY


Panorámica de Ezcaray desde el mirador de Santa Bárbara. Finales de septiembre con sus luminosos y cálidos tonos al atardecer. ¡El otoño despierta!


Las aldeas de Ezcaray suponen otro de los grandes atractivos turísticos del valle. El centro restaurado de Zaldierna os trasladará a los primeros tiempos del valle.


Detalle de un portón en madera rústica de roble.


Comercio rústico y auténtico en Ezcaray. Venta de productos artesanos tradicionales.


Imagen con las primeras luces del alba adornando el Santuario de Nuestra Señora de Allende. 


TODO ESTO Y MUCHO MÁS EN COMPAÑÍA DE 
SILVESTRES EZCARAY

TURISMO DE NATURALEZA EN LA SIERRA DE LA DEMANDA RIOJANA

679078471-silvestresezcaray@gmail.com


jueves, 3 de septiembre de 2015

FLORA OTOÑAL DEL ALTO OJA: AZAFRANES DE MONTAÑA


Comienza la etapa otoñal y parece ser, según previsiones, que este año va a comportarse como tal, por lo menos durante este primer mes de septiembre. La llegada de unas irresistibles lluvias tempranas, irá alentando la aparición de las escasas hierbas que poseen la inusual capacidad de poder florecer durante esta amable época del año. Privilegio que es más propio de las especies vegetales de tendencia mediterránea, entre las que existen no pocas plantas que aprovechan la estación de lluvias otoñales para completar su ciclo vital cuando todavía las temperaturas del suelo y el ambiente son suaves y apacibles, con motivo de la inercia térmica del recién acontecido verano. Entre otras circunstancias, esta original peculiaridad las permite soportar una menor competencia en lo que se refiere a servicios de polinización entomológica (vía insectos), pues la diversidad y carga florística en las regiones de clima templado durante este periodo del año resulta casi insignificante si, por ejemplo, la ponemos en comparación con la de la más abundante primavera. Una buena parte de las veces se trata de especies geófitas; plantas que durante la época desfavorable del año (verano e invierno en nuestras latitudes) poseen los tejidos embrionarios ocultos y protegidos bajo el nivel del suelo, formando una suerte de tallos modificados subterráneos que adoptan morfologías de lo más aparente. De éstos últimos, una importante proporción se corresponde con tejidos nutricios de reserva, especializados en almacenar agua y otras sustancias alimenticias que serán utilizadas en los siguientes periodos vegetativos de crecimiento, cuando las condiciones climáticas sean las más apropiadas para emerger y afianzar el proceso reproductor. El ejemplo clásico del bulbo de la cebolla, el tubérculo de la patata o el rizoma de los helechos. 

En nuestro caso, los hábitats naturales que componen el paisaje de la comarca del Alto Valle del Oja, dan cabida a un exiguo contingente de pequeñas florecillas otoñales, encomendadas de embellecer el campo cuando sus colores comienzan a encenderse tras el paso del inclemente estío. Entre muchas otras, vamos a dirigir nuestra atención hacia dos especies bulbosas conocidas popularmente por el nombre de azafranes silvestres, muy frecuentes y abundantes en los montes demandeses durante los meses de septiembre y octubre. Una, es pariente próxima del azafrán cultivado (Crocus sativus), pues pertenece al mismo género botánico. La otra, aunque muy parecida, forma parte de un grupo taxonómico algo diferente, incluido en el género Merendera. Ambas flores emergen de la tierra solitarias o en reducidos grupos, desde finales de verano hasta las primeras semanas del otoño, a partir de un pequeño bulbo subterráneo similar al de una cebolleta y que, a su vez, se halla rodeado por una envoltura externa marrón oscura que recibe el nombre de túnica. Sus hojas son muy estrechas y filiformes y suelen pasar desapercibidas camufladas entre el resto del pasto verde, desarrollándose en otras estaciones del año y que no siempre suelen coincidir con la misma época de floración. La propia flor muestra seis tépalos de un color lila más o menos intenso. Hablamos de tépalos cuando los verticilos de la flor no presentan una clara diferenciación entre los pétalos que forman la corola y los sépalos que constituyen el cáliz. Entre otros caracteres, esta estructura petaloide es característica del grupo de las angiospermas monocotiledóneas. Para enterarnos mejor pasemos pues a conocerlas:


*El Crocus nudiflorus o azafrán loco vive en ambientes frescos ligados al bosque. Habitualmente colonizando suelos humíferos, ricos en nutrientes. En linderos forestales, matorrales aclarados y pastizales con cierto grado de cobertura herbácea, ya que exige algo de protección frente a la insolación directa. 

Los seis tépalos lilas que componen la flor de Crocus nudiflorus tienden a soldarse por su base, conformando un largo tubo blanquecino, en cuyo interior se desarrollan los órganos reproductores de la planta. A simple vista, puede confundirse con un pedicelo o falso tallo que en otras especies se encarga de sostener la flor.


Flor con forma de campanilla, prolongada por un largo y estrecho tubo característico de Crocus. A diferencia de otros congéneres, esta especie florece con la llegada del otoño. Otras especies peninsulares, como Crocus vernus o C. carpetanus, aparecen a finales de invierno tras la fusión de la nieve en cotas altas.


En raras ocasiones la flor de este azafrán carece de pigmentación y sus tépalos se exponen enteramente blancos. 


El género Crocus se distingue principalmente por poseer tres estambres y un estilo. Estilo que en su ápice se divide en tres estigmas con forma de penacho ramificado. El estigma es la parte que se aprovecha como condimento en forma de hebra de azafrán. Los estigmas de nuestra especie silvestre presentan mucho menos aroma e intensidad que los de los cultivares de procedencia asiática. En España, éstos últimos se han cultivado tradicionalmente desde los siglos XVI y XVII, en los territorios áridos del este; en Aragón, Castilla La Mancha, Cataluña y Comunidad Valenciana.  


 Ilustración de la flor de Crocus. A la izquierda aparecen, en amarillo, las largas anteras que se disponen en la parte distal de los estambres masculinos. Debajo, en color naranja, porción apical del estigma femenino (hebra de azafrán comercial). Observar el detalle del tubo tepalino alargado, asemejándose a un falso tallo floral.



Como anécdota, aquí presento un vídeo promocional sobre el cultivo y aprovechamiento del azafrán comercial (Crocus sativus) en tierras castellano manchegas. Por su escasez en "especie" y lo arduo de su recolecta, el precio de un kilo de hebras secas suele rondar los 3.000 euros, para el que aproximadamente se necesita recoger la exagerada cifra de 250.000 flores. Su elevado precio le ha valido la denominación de oro rojo, cuyas preciadas cosechas suelen almacenarse bajo llave en caja fuerte. 



*La otra especie que vamos a estudiar es Merendera montana, que también recibe los sinónimos de M. bulbocodium o M. pyrenaica. En publicaciones antiguas también aparece como Colchicum montanum. En castellano, a parte de azafrán silvestre o de puerto, esta planta adopta los ocurrentes nombres de quitameriendas o espantapastores. Esto se debe a la tardía aparición de sus flores, evento que presagia el acortamiento del día y la llegada del mal tiempo otoñal a la montaña, cosa que hace desistir a turistas y ganados, que van paulatinamente abandonando las zonas altas más frías del monte al compás de la florescencia de esta planta. 

Este bulbo habita pastizales de diente rasos, con suelos preferentemente abonados y compactados por el pisoteo constante del ganado. Selecciona zonas más elevadas de montaña que la especie anterior, ocupando praderas secas en lomas, puertos y majadas. Soporta mejor la iluminación directa. 

 Los seis tépalos lilas que componen la flor de Merendera montana no tienden a soldarse por su base, conformando un largo tubo como ocurría en la especie precedente. Sus tépalos surgen casi del mismo bulbo a nivel del suelo, son algo más estrechos y se disponen más abiertos. El adelgazamiento de su base recibe el nombre de uña, y que en el caso que nos ocupa es de tono blanquecino. 


La flor del espantapastores no presenta una forma acampanada y cerrada al emerger. Cuando se abre, recuerda más bien a una estrella con seis puntas, lo que se denomina apertura radial.


A diferencia de Crocus, el género Merendera posee seis estambres masculinos en lugar de tres. Se aprecian claramente en la fotografía. Sí comparten, por ejemplo, el mismo número de estigmas. 


A veces, cuando las condiciones meteorológicas son adecuadas, Merendera montana llega a constituir poblaciones multitudinarias, densísimas. No obstante, en años secos muchos de sus bulbos permanecen latentes, sin llegar a florecer. En la imagen mostrada, si afinamos un poco la vista, también podemos observar las delicadas flores de Scilla autumnalis, provistas de un delgado tallito o pedúnculo. Otra Liliácea de floración otoñal que comparte hábitat con el más generalista espantapastores. 




martes, 30 de junio de 2015

SENDERISMO EN EZCARAY. VERANO DE 2015


Con la llegada del cálido verano, ¿a quién no le llega a apetecer una refrescante escapada a la montaña para disfrutar de unas inmejorables vistas desde lo más alto de la Sierra de La Demanda riojana?

El Valle de Ezcaray y su entorno natural resulta un sitio ideal para ello. Sus accesibles y bellos montes nos ofrecen unas posibilidades casi ilimitadas, tanto para la practica del senderismo como para la observación pacífica de la naturaleza. Una vez hayas roto a andar, te irás dando cuenta de que sus bosques son inabarcables y preciosos. Sus oxigenantes arroyos, puros y cristalinos. Sus fecundas praderas, mullidas alfombras acondicionadas para el descanso y el tentempié. Sus poderosas cumbres, vertiginosas atalayas desde donde se alcanzan lejanos horizontes,...

Al igual que en temporadas anteriores, Silvestres expone un nuevo repertorio de  rutas guiadas con la finalidad de dar a conocer este valioso patrimonio natural, aprovechando el tiempo vacacional del verano y ofreciendo la modalidad de grupo abierto. Nuestro ideal y espíritu sigue siendo el de siempre: acercar la naturaleza a las personas. Travesías de media jornada, aptas para todos los públicos, en las que como de costumbre solemos alternar momentos de caminata con otros de explicación e interpretación del medio natural. 

Las excursiones de este año presentan varias novedades porque, al fin y al cabo, una buena parte de nuestro trabajo está basado en confeccionar unos itinerarios que sean originales y atractivos, que despierten el interés por descubrir nuevos parajes en la Sierra de La Demanda de Ezcaray. Así practicaremos diferentes rutas a través de los valles que todavía no hemos visitado, como el de Iguareña en Valgañón, el de Espurgaña en Bonicaparra o el de Rogaldia en San Antón. Algunas ascensiones, entre la que cabe remarcar una subida nocturna al pico San Lorenzo con luna llena. También intentaremos organizar una travesía de dos días de duración que incluya una noche de acampada en un refugio de montaña. Igualmente retomaremos alguno de nuestros senderos oficiales más clásicos, como es el caso del famoso Paseo de Los Siete Puentes. Otro interesante evento que no os podéis perder será una jornada práctica de iniciación a la orientación e interpretación de mapas cartográficos y que se realizará a pie de campo. La idea es comenzar el primer fin de semana de julio, el domingo día 5, proponiendo las siguientes excursiones:


COLLADO DE LOS SILLADOS DESDE EL VALLE DE URDANTA

        Ruta circular. 6 km con 350 m de desnivel. Zona: Ezcaray-Valle Urdanta. Dificultad baja.


BARRANCO CORRABIA-ALDEA DE ZABARRULA

Ruta circular. 11 km con 500 m de desnivel. Zona de Ojacastro-Cuadrilla de Arrupia. Dificultad media.


SOLANA DE TURGUEIZA-PEÑA DE TURTA

         Ruta circular. 8,5 km con 400 m de desnivel. Zona: Ezcaray-Zorraquín. Dificultad baja.


VALLE DE IGUAREÑA-PICO CORCUSA

         Ruta circular. 8,5 km con 350 m de desnivel. Zona: Valgañón-Pradilla. Dificultad baja.


VALLE ROGALDIA-PIEZA MENAREZ

Ruta circular. 6 km con 450 m de desnivel. Zona: San Antón. Dificultad baja.


VALLE DE AYABARRENA-COLLADO SANTIAGO

           Ruta circular. 8,5 km con 450 m de desnivel. Zona: Posadas-Ayabarrena. Dificultad media.


VALLE MASOGA-ITECHA

          Ruta circular. 10 km con 500 m de desnivel. Zona: Ojacastro-Amunartia. Dificultad media.


VALLE DE USAYA-PASEO DE LOS SIETE PUENTES

Ruta circular. 10,5 km con 550 m de desnivel. Zona: Azárrulla. Dificultad media.


BARRANCO VALCABADOS-PICO DOS HERMANAS

           Ruta circular. 9 km con 350 m de desnivel. Zona: Cruz de La Demanda. Dificultad baja.


VALLE DE ESPURGAÑA

Ruta circular. 8 km con 350 m de desnivel. Zona: Bonicaparra. Dificultad baja.


NOCTURNA PICO SAN LORENZO


Ruta circular. 10 km con 900 m de desnivel. Zona: Subida desde el aparcamiento de Valdezcaray. Dificultad alta. DÍA 31 JULIO (si la meteorología y la visibilidad son adecuadas).


TREKKING DE MEDIA DISTANCIA
CABECERA DEL OJA-PICO CAMPOS BLANCOS 


Travesía de dos día de duración. Ruta circular. 30 km con 1500 m de desnivel. Zona del Alto Oja. Salida y llegada en la aldea de Posadas. Dificultad media.


Primera etapa: 12 km con 600 m de desnivel. Posadas-Llano de La Casa, salida por la tarde desde la aldea. Acampada en el área recreativa del Llano de La Casa. 


Segunda etapa: 18 km con 900 m de desnivel. Llano de La Casa-Pico Campos Blancos-Posadas, salida por la mañana para llegar hacia el medio día.


Fecha: mes de agosto. Día por confirmar. Plazas limitadas. Silvestres se encargará del transporte del equipo y el avituallamiento hasta la zona de acampada. Información más adelante...


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