martes, 27 de enero de 2015

LA MONTAÑA NEVADA DE EZCARAY


Conscientes del retraso, nuestro primer post del año pretende hacer un guiño a la formidable transformación que experimenta la alta montaña de Ezcaray tras sufrir la llegada del primer episodio de frío invernal. Una apariencia bien distinta a la que habitualmente nos podemos encontrar durante otras épocas del año, pero inigualable en sus formas y colores. 

Después de una temporada pasada muy irregular, parece ser que este invierno de 2015 comienza saludándonos con el mejor sus semblantes. Una primera nevadita que ha llegado a alcanzar cotas relativamente bajas, anegando buena parte de los espacios que se localizan en las zonas más allanadas del valle del Oja. Esta feliz circunstancia nos recuerda a que todavía vivimos en un pueblo de alta montaña que se halla situado en el norte peninsular; donde la nieve y el hielo deberían hacer acto de presencia cada invierno que transcurre. Todo ello, claro está, bajo condiciones normales. 

Sin embargo, mucha gente empieza a ser conocedora de la progresiva alteración que está sufriendo el panorama climático mundial. Ése frágil escenario ambiental en el que todos nos hallamos inmersos. Reputados estudios científicos así nos lo intentan transmitir, por lo menos con cierta asiduidad, cada vez que es detectada la más mínima perturbación. Aunque, como ya os podéis imaginar, son los medios de comunicación los que después se encargan de suministrar la información a cuenta gotas, siempre a conveniencia de terceros. De filtrar resultados restándoles trascendencia, simplemente porque forman parte de una indiferente noticia  que no tiene por qué interesar al público en general. 

Así es, el clima que gravita sobre nuestras cabezas está empezando a excitarse poco a poco, y no se debe exclusivamente a causas naturales, sino que empieza a ser ya una consecuencia directa de nuestra propia actividad. De nuestra galopante forma de vida ilimitada y de la que por supuesto no pretendo quedar excluido. En estos momentos opino que llevamos un ritmo muy acelerado, por no decir frenético, en el que las paradas contemplativas no están permitidas y mucho menos las miradas hacia atrás. Siempre sumisos para adelante, inconscientes, sin tiempo para reflexionar, sin rumbo fijo,...  

Los datos recopilados apuntan hacia paulatino cambio en la tendencia atmosférica general. Variación que en pocos años puede poner en peligro un recurso natural y también económico como es la nieve, lo que afectaría gravemente a la subsistencia de una buena parte de nuestras poblaciones rurales. Ezcaray no es ajeno a este problema pues, como localidad turística de montaña que representa, la mayor parte de su flujo capital se halla directamente relacionado con el tiempo meteorológico que haga en cualquiera de sus estaciones anuales. Es simple y llano de entender. 

Los previsiones a largo plazo cada son más complejas de pronosticar, a pesar de que hoy en día los servicios meteorológicos disponen de la tecnología más puntera y avanzada. La inseguridad siempre está a la vuelta de la esquina, tanto para los legos como para los científicos más experimentados. 

¿Qué nos deparará este invierno que se avecina? ¿Y el próximo? Son cuestiones cotidianas que cada vez resultan más difíciles de esclarecer. Aún así, todavía poseemos un veraz aliado en la naturaleza y que honestamente nos proporciona las pistas suficientes para desentrañar tales incertidumbres. Me refiero al propio medio ambiente que nos envuelve. Dichas distorsiones pueden resultar muy leves y pasajeras para la manera que tenemos de percibir la realidad como especie, pero están ahí, ocurriendo día a día. Nuestros antepasados así lo hacían; interpretaban para anticiparse a toda suerte de acontecimientos y así poder sobrevivir. Y mirar hasta dónde hemos llegado. Todo lo que hemos alcanzado. Hagamos pues un mero acto de atención. Un poquito de inquietud por comprender lo que verdaderamente sucede en todo ámbito que nos rodea. De conectar y sentirnos parte de lo que indisolublemente formamos parte. 

Tras estos párrafos de reflexión, como siempre me dedico a presentaros un alusivo pase de diapositivas. En este caso mostraremos la faceta más invernal de la alta montaña de Ezcaray. Demostrando que por aquí todavía llega nevar con ciertas ganas, aunque cada vez resulte más esporádico.

Asimismo, desde Silvestres pretendemos descubriros las placenteras delicias que atesora nuestro maravilloso entorno natural y animaros a que si algún día tenéis la oportunidad os acerquéis a visitar esta fabulosa tierra riojana. Sin duda no os decepcionará. 

 Cumbres de La Demanda tras el paso de un temporal. Febrero de 2014.


Bosques de hayas y abetos en el Valle de Turza. Marzo de 2008.


Aldea de Turza con buen espesor de nieve. Marzo de 2008.


Grupo de acebos espolvoreados con un ligero manto de nieve. Este tupido arbolillo perennifolio brinda un excelente refugio para la fauna durante los días más crudos del invierno. La temperatura que se experimenta en su interior puede ser varios grados más alta que la externa. Marzo de 2008.


El silencio del invierno se apodera de nuestros bosques más apartados. Hayedos de la Polvorosa en el puerto de La Demanda. Marzo de 2014.


Panorámicas desde el puerto de La Demanda. Zona de La Polvorosa. Marzo de 2014.


Hayedo nevado de Alcaira. Febrero de 2014.


Monte San Lorenzo con todo su esplendor invernal. Desde el collado de Ormazal. Enero de 2015. 


Cordal de la Sierra de La Demanda de Ezcaray. Desde el Monte Colocobia. Diciembre de 2013.


Pico Otero con el ventisquero de Escorlacia. Febrero de 2014.


Potente espesor de nieve acumulado en la arista del Cervunal. Febrero de 2014.


Así se presenta la Sierra de La Demanda tras el paso de una gran nevada. Febrero de 2014.


Silueta nívea de La Cuña. Diciembre de 2013.


Estalactitas de hielo. Arroyo de Sagastia en el Valle de Turza. Diciembre de 2013.


El hielo también es capaz de adornar impresionantes paisajes para la fotografía. Sendero de La Nevera. Diciembre de 2013.


Impresionante momento en el que los hielos reflejan la cálida luz del atardecer. Arroyo de Usaya.


Jardines y paseo del río de Ezcaray. Cuando el tiempo se pone serio la nieve llega a caernos con ganas. Marzo de 2013.


Panorámica del valle del Alto Oja cubierto por la nieve. Noviembre de 2011.
 

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