El Alto Valle del Oja



 RÍO OJA   CLIMA 



LOCALIZACIÓN

Las demarcaciones de la comarca natural del Alto Valle del Oja, quedan encuadradas en la porción suroccidental de la Comunidad Autónoma de La Rioja, concretamente en las faldas de la afamada Sierra de La Demanda

Las estribaciones de dicho macizo montañoso, aparecen dispuestas en el extremo más septentrional del Sistema Ibérico peninsular. Su territorio, de poco más de 400 kilómetros cuadrados, queda integrado por una rica sucesión de municipios con historia, entre los que sobresalen elegantes pueblos y villas, a los que se unen pintorescas aldeas de piedra diseminadas entre lo más recóndito de la montaña. 

De esta manera, el paisaje demandés queda colonizado por los siguientes núcleos de población:

- Ezcaray, con sus pedanías habitadas de Turza, Zaldierna, Azárrulla, San Antón, Ayabarrena y Posadas.  
Valgañón.
- Zorraquín.
Ojacastro, con sus pedanías habitadas de Uyarra, Arviza y Tondeluna.
Santurde de Rioja.
Santurdejo.
Pazuengos.
Manzanares de Rioja, con el núcleo de población de Gallinero de Rioja.
Villarta-Quintana, con el núcleo de población de Quintanar de Rioja.
Grañón.
Corporales, con el núcleo de población de Morales.
Santo Domingo de la Calzada.



Servicio Cartográfico del Gobierno de La Rioja.





MARCO OROGRÁFICO

Dentro del área natural de los montes de La Demanda, podemos diferenciar dos de las grandes unidades físicas que caracterizan al relieve de la Comunidad Autónoma de La Rioja. Un tercer componente estaría representado por las tierras allanadas de la Depresión del Ebro, que se abren y extienden hacia el norte de la localidad de Santo Domingo de La Calzada, quedando ya algo más apartadas de la propia influencia serrana.

- En relación con lo expuesto, la porción meridional de nuestra comarca quedaría definida por el relieve marcado de las altas cumbres del Sistema Ibérico Septentrional; hallándose repartidas por las cabeceras del Alto Oja, a través de los municipios serranos de Ezcaray, Zorraquín, Valgañón y Pazuengos en su mayor parte. 

- La otra mitad septentrional coincide con el tramo medio del río Oja y en él mismo aparecen encuadradas las denominadas sierras o montañas de transición. En sus dominios, los montes se caracterizan por su bajo relieve, que va disminuyendo progresivamente a medida que nos desplazamos hacia el Norte; propagándose por los municipios de Ojacastro, Santurde, y Santurdejo así como las zonas altas más meridionales de Grañón, Villarta-Quintana, Corporales, Santo Domingo de la Calzada y Manzanares de Rioja

Tanto el Alto como el Medio Oja, limitan en su flanco oriental con el valle del río Cárdenas, donde asientan los famosos Monasterios de San Millán de la Cogolla. Mientras que a poniente, contactan con las las estribaciones de la Riojilla Burgalesa, prosiguiendo hasta los mismos Montes de Oca en provincia de Burgos.

Una línea imaginaria se encargaría de separar estas dos unidades morfoterritoriales, marcando una clara dirección transversal de este a oeste. Su trazado vendría definido por las cuencas fluviales del ríos Ciloria y Turza, ambos afluentes del Oja a la altura de Ezcaray. Añadiendo también la cabecera del arroyo de Espurgaña, ubicada en la zona sur del pueblo de Pazuengos.


Servicio Cartográfico del Gobierno de La Rioja.



LA ALTA MONTAÑA

El macizo de La Demanda queda organizado a través de una sólida agrupación montañosa de origen hercínico, cuya línea de cumbres principal discurre de oeste a este, alcanzándose las mayores altitudes en la Sierra de San Lorenzo, con picos que sobrepasan los 2000 metros de altura.

Su línea axial de cimas, marca una divisoria suave y alomada, sin fuertes contrastes. Ésta se sitúa a una altitud muy homogénea, a partir de la cual se descuelgan pronunciadas laderas pendientes que conservan una orografía muy regularizada, desprovistas de resaltes patentes. En las mismas ha quedado inscrita una red fluvial con dirección sur-norte, separada entre sí por interfluvios de menor entidad.


Panorámica de la alomada Sierra de La Demanda en su vertiente riojana.


Durante el Pleistoceno, el avance y retroceso de las grandes masas de hielo trajo consigo importantes variaciones en la configuración de los altos relieves ibéricos. Tal impacto ha quedado evidenciado a través de la presencia de numerosos nichos de nivación, así como por la existencia de pequeñas huellas glaciares cuaternarias, cuya modesta morfología aparece socavando las cotas altas de nuestra sierra. 

No obstante, los efectos del glaciarismo en la Sierra de la Demanda, al igual que el resto del Sistema Ibérico, tienden a considerarse poco importantes por el especialistas en general, al ponerse en comparación con los de otras regiones alpinas que acaparan un mayor volumen de elevación montañosa. 

La razón hay que buscarla en el factor topográfico que caracteriza a la montaña de La Demanda, cuyas cimas poseen amplias laderas pendientes con relieves muy uniformes y equilibrados, sin apenas hondonadas. Tal circunstancia impidió la acumulación del hielo y la nieve en espesores suficientes como para dejar una huella significativa en el terreno durante las sucesivas fases glaciares.

 
Pequeño circo glaciar en la cara norte del San Lorenzo.


Posteriormente a la acción glaciar, sobre las pendientes de la Sierra de la Demanda, se instaló un manto de derrubios procedente de la gelifracción de rocas muy tectonizadas, previamente alteradas por los anteriores movimientos de naturaleza orogénica. Éstas, se depositaron en forma de vertientes y coladas de bloques pétreos de variadas dimensiones, ocupando apreciables extensiones de terreno en escarpes, cubetas y barrancos. 

Tales pedregales son designados comunmente por el nombre de "canchales", aunque en el argot popular reciben las curiosas denominaciones de "cascajeras", "cascajos" o "cantarreras". 


Contrafuertes en la umbría de Ayabarrena, cubiertos por canchales de cuarcita fraccionados por la acción milenaria de la intemperie. 



LAS SIERRAS O MONTAÑAS DE TRANSICIÓN

El relieve del pie de monte está conformado por pequeñas sierras alomadas que ocupan una amplia superficie de terreno, rondando una altitud próxima a los 1200 m.s.n.m. Predominan los valles en cuna, de origen fluvial, que tributan perpendicularmente al río Oja y que se hallan flanqueados por laderas de vertientes más tendidas. 

En algunos casos, la erosión hídrica ha socavado importantes torrentes sobre los materiales detríticos más incoherentes, especialmente en épocas pasadas en las que estuvieron desprovistos de cubierta vegetal.  Es el caso de ciertos barrancos quebrados localizados en pueblos como Ojacastro, Santurde, Santurdejo o Corporales. El barrancos de Artaso, en el mencionado Ojacastro, es un buen ejemplo de este tipo de orografía. 

Normalmente, los afluentes principales de este sector forman en su desembocadura grandes conos aluviales y el río, incapaz de desmontarlos, divaga entre sus propias acumulaciones de roca, formando un lecho de grandes proporciones, generalmente aplanado y con profusos meandros. 


 Relieves alomados de los Montes de Suso y Yuso,conformando del pie de monte de La Sierra de la Demanda.



CARACTERES GEOLÓGICOS

En el área territorial de los montes del Alto Oja, podemos apreciar cuatro secuencias geológicas bien definidas. Éstas se organizan de norte a sur, distribuyéndose respectivamente de menor a mayor antigüedad:

     -ALTA MONTAÑA PALEOZOICA
       -ORLA MESOZOICA
       -CONGLOMERADOS TERCIARIOS
       -MATERIALES CUATERNARIOS



ALTA MONTAÑA PALEOZOICA

El zócalo que conforman las sierras del Sistema Ibérico Norte, entre las que se encuentra la Sierra de La Demanda y Sierra de San Lorenzo, forma parte de los pliegues y cabalgamientos más orientales de la Zona Astur-Leonesa, de origen hercínico. La matriz rocosa que conforma estas elevaciones está compuesta principalmente por rocas metamórficas duras, constituidas durante la Era Primaria o Paleozoico, hace unos 600 millones de años.  

Asimismo, el paisaje litológico de este entorno está dominado por la alternancia mayoritaria de pizarras y cuarcitas, cuya antigüedad aproximada data del periodo Cámbrico.

Otros afloramientos típicos de esta Era están constituidos por esquistos del periodo Precámbrico (zona de Cilbarrena), grauvacas, metacuarcitas y algunas formaciones de dolomías cámbricas y pizarras carbonatadas, ricas en hierro y cobre, en las que en tiempos pasados se perforaron profusas minas para la extracción de mineral (San Antón, Azárrulla, Cobetia, Sagastia…).


 Pizarras paleozoicas con exfoliaciones típicas en Macurlimia.

 Promontorio de Dolomías Cámbricas con característicos pliegues en Orecia.


Los materiales paleozoicos fueron plegados y deformados durante la Orogenia Hercínica, acontecida durante del Carbonífero. Sus movimientos tectónicos dieron como resultado el primer levantamiento parcial de la Sierra de la Demanda.


ORLA MESOZOICA

En la mayoría de los casos, los sedimentos mesozoicos secundarios se superponen discordantes sobre los paleozoicos, formando una delgada cobertera que se organiza en torno a una estrecha franja que sigue una orientación Este-Oeste, transversal al curso del río Oja. La misma se localiza hacia el sector norte de los municipios de Pazuengos, Ezcaray, Zorraquín y Valgañón, lindando con Ojacastro. En esta capa se suceden los estratos Triásico y Jurásico, que aparecen concordantes entre sí, muchas veces entremezclados.

Su reducida extensión marca la transición entre el territorio de la alta montaña paleozoica y la presierra cenozoica. 

La Era Secundaria o Mesozoico en esta comarca se caracteriza por los siguientes rasgos diferenciales. Por un lado nos vamos a encontrar ante un periodo de gran tranquilidad orogénica. Sin embargo, la fuerte actividad erosiva va a causar un importante impacto sobre el anterior relieve hercínico, transformándolo y reduciéndolo al estado de llanura suavemente ondulada; conformada por los materiales más duros y resistentes, y recubierta a su vez por los sedimentos secundarios más finos. 

El arrasamiento del macizo demandés por la erosión, permitió la alternancia de regresiones y transgresiones marinas, que condicionaron el tipo de sedimentación; continental durante el Triásico y Cretácico, y marina durante el Jurásico. 




-El periodo Triásico se inició hace unos 230 millones de años, caracterizándose por el comienzo de los procesos de erosión-sedimentación, dando lugar a la formación de diferentes clases de rocas sedimentarias. Como distintivas de este tipo, podemos citar las areniscas de la facie buntsandstein, con sus originales tonos rojizos. Sus formaciones se distribuyen respectivemente sobre los márgenes izquierdo y derecho de los ríos Turza y Ciloria, resaltando los parajes de Turza, Los Estudiantes, Santa Bárbara y Zamaquería. 



-El Jurásico en el Oja se estima que tiene una antigüedad de unos 200 millones de años y se caracteriza por la presencia de rocas sedimentarias no detríticas, del grupo de las carbonatadas. En este periodo, calizas y dolomías se depositaron sobre los yesos del final del Triásico, relativamente fáciles de erosionar, dando lugar a relieves más bajos. Se trata principalmente de materiales más duros, de origen marino. 

En el Alto Oja, estas litofacies se disponen en su porción intermedia, formado una delgada línea que queda emplazada sobre la divisoria que separa los pueblos de Ezcaray, Zorraquín y Valgañón, del de Ojacastro, así como alguna áreas cercanas a Pazuengos (Pico El Castillo). Su trazado coincide a la vez con el acuífero subterráneo carbonatado de "Anguiano-Pradoluengo". Otra característica notable de este tipo de geología es su alta concentración en invertebrados prehistóricos, circunstancia que ha dado luagar a importantes yacimientos fosilíferos.


 Acantilados calizos en la Peña de San Torcuato.

Ejemplo de modelado kárstico en Cueva los Moros, Valgañón.


Dentro de los relieves de este tipo litológico, destaca la existencia de un modelado kárstico de escasa entidad, caracterizado por la existencia de suaves dolinas, reducidas áreas de lapiaz, vistosos manantiales y pequeñas cuevas o covachones, que horadan las blancas calizas.


CONGLOMERADOS TERCIARIOS

Los materiales más duros, resistentes al arrasamiento secundario, formaron una gran llanura ondulada que más tarde la Orogenia Alpina se encargaría de fracturar, dando lugar a fallas y abombamientos que propiciarían su levantamiento. Este proceso afectó tanto a los sustratos de naturaleza paleozoica como a los de la cobertera mesozoica, produciendo el rejuvenecimiento de la Sierra de La Demanda. Sus consecuencias más notables aparecen reflejadas en el actual relieve de la mentada cordillera, muy visibles a través de la distribución de su principal red hidrográfica. 

Los materiales esenciales de esta secuencia geológica  se acantonan en el curso medio del río Oja, concretamente en el área de las montañas de transición o presierra, conocida como los Montes de Suso, Yuso y Ayago. Su constitución viene regida por sedimentos líticos detríticos, procedentes del arrasamiento del antiguo macizo de La Demanda. 


 Perfil bajo y aserrado de los conglomerados de borde de cuenca localizados en el Medio Oja.


Durante la Era Terciaria o Cenozoico se constituye los denominados conglomerados de borde de cuenca; importante masa rocosa sedimentaria que se extiende por toda la base de la ibérica riojana, marcando la transición entre la montaña y la llanura del valle del Ebro. 

En la comarca del medio Oja se depositaron en los últimos 60 millones de años, especialmente durante el Mioceno, en el que podemos distinguir dos facies o secuencias de deposición: 


  • Conglomerado de Ponzo (facie Ojacastro). Se trata de conglomerados cementados por carbonato cálcico y arcilla, en los que la mayor parte de los cantos son rocas carbonatadas de contorno redondeado. Constituyen la parte más baja de la serie, ubicándose en las laderas próximas al fondo de valle. Un ejemplo característico de esta litología lo hallamos en el paraje de Las Peñitas, a la salida de Ojacastro, dirección Ezcaray. 


Conglomerados silíceos aflorando en los escarpes del barranco de Artaso, Ojacastro.

  • Conglomerado de Santurdejo (facie Santurdejo). Son conglomerados formados por elementos de rocas silíceas (cuarcitas y pizarras), aglomeradas en una matriz arcilloso-arenosa, mucho más suelta que la precedente y generalmete de tonalidad rojiza. La fuente de este sedimento fueron los materiales paleozoicos del interior del macizo, que se depositaron progresivamente sobre los anteriores.  


MATERIALES CUATERNARIOS

Los ríos procedentes de La Sierra de la Demanda, tras atravesar los conglomerados terciarios marginales, originaron extensos abanicos aluviales que quedaron estrategicamente orientados mirando hacia la comarca del valle del Ebro. De este modo, la acción erosiva de las aguas fluviales provocó el traslado de ingentes masas de piedra y sedimento hacia el fondo de la citada depresión, formando una extensa llanura aluvial en la que después se articularían diferentes tipologías de relieve cuaternario (terrazas, glacis, etc.).

Por otro lado, las fluctuaciones climáticas frías y cálidas del Pleistoceno determinaron la compleja evolución de la red fluvial, generándose una alternancia de momentos de acumulación con otros de incisión, influidos por el avance y retroceso de los frentes glaciares.


Riberas del río Oja a su paso por Santurde, abriéndose camino hacia el valle del Ebro.


Como consecuencia de esta dinámica, las acumulaciones más significativas aparecen dispuestas en el fondo de valle de río Oja, así como en las etapas finales de sus principales afluentes tributarios. En estas últimas, se han originando importantes conos de deyección, en los que se han ido depositado importantes masas de cantos y guijarros y que han influido en el posterior curso de las aguas. 

Esta considerable carga de derrubios, originó la evolución de un peculiar fondo de valle aplanado, muy amplio, cuya sección aumenta progresivamente a medida que el río se abre camino hacia el norte, especialmente aguas abajo de Santurde de Rioja. El lecho principal se compone de gravas y cantos rodados, que han sido pulidos por la potente energía de las aguas fluviales, proyectadas vigorosamente desde los torrentes montañosos más elevados. 


Servicio Cartográfico del Gobierno de La Rioja.


RÍO OJA

En sentido sur-norte, a través de esta comarca divaga el cauce del río Oja, cuya cuenca termina penetrando en las vecinas y alomadas tierras del valle del Ebro aguas abajo del municipio de Santo Domingo de la Calzada. 

Dicho río queda custodiado por las sierras ibéricas de La Demanda y San Lorenzo en la parte alta de su cabecera. Mientras, en su tramo medio, al norte de Ezcaray, franquea los Montes de Yuso y Suso

En su devenir brioso desde las zonas altas, va surcando hayedos, pinares, bosques mixtos y robledales, adormeciéndose después entre los praderíos y huertas del fondo de valle. Sus primeras corrientes descienden vertiginosamente desde las entrañas del pico Gatón, encajonándose entre peñascos y farallones hasta la aldea de Posadas. Seguidamente, su cuenca se va abriendo y pasa a describir un amplio cauce trenzado, el cual termina por asentarse sobre un original y extenso fondo aplanado, único entre los valles riojanos.


Tramo alto del río Oja, a escasa distancia de su nacimiento.


Tramo medio-alto del río Oja, con su típico y dilatado fondo de valle.


Hacia ambos márgenes, es alimentado por multitud de arroyos tributarios que descienden zigzaguenado desde las cimas más elevadas. A menudo se trata de angostos torrentes de montaña que confluyen transversalmente con respecto a la dirección rectilínea del propio río Oja. En los mismos, son frecuentes pequeños desniveles altimétricos que dan lugar a vistosos saltos y cascadas

Todos estos afluentes, de corto recorrido y fuerte pendiente, aportan un notable caudal al río mayor además de canalizar una importante suma de rocas y otros sedimentos y que progresivamente van acumulándose en sus desembocaduras próximas al Oja.


En cualquier caso, el exiguo desnivel del río principal propicia una menor capacidad de arrastre y transporte de los materiales sólidos que las corrientes acarrean, por lo que se van depositando paulatinamente hacia los bordes del mismo. Tal circunstancia favorece la formación de pequeños y profusos meandros, cuyo número se acentúa hacia la parte media de la cuenca, donde el acopio de guijarros y cantos rodados es llamativamente considerable. 

Chorretes de Necutia en la cabecera del Ortigal.


Este singular acontecimiento hidrológico, dio origen a la otra denominación que en tiempo atrás bautizó al río Oja; la de río "Glera", debido al importante volumen de piedra rodada que es capaz de acumularse en sus riberas y que visiblemente aflora durante la época de estiaje veraniego. Dicho apelativo, ha sufrido varias alteraciones fonéticas a lo largo de la historia. De este modo y desde tiempos remotos, los los lugareños afincados en la zona fueron transformando el nombre de "glera" en la más popular y conocida "Hilera" o "Guilera", según pronunciaciones. 

El cauce del río Oja posee una longitud total de unos 47 km hasta su desembocadura en el río Tirón, muy próxima a la de este último en el río Ebro, cerca del municipio de Haro. El régimen hidrológico descrito para este río es de tipo pluvionival-oceánico ; en el que las oscilaciones de su caudal a lo largo del año están más relacionadas con las lluvias que con las nieves depositadas. Su caudal medio en cabecera es de 2,3 m3/s, con un máximo en abril y un mínimo en septiembre. 

Fruto del drenaje ocasionado por la intensa actividad agrícola de la zona media y baja de su cuenca hidrológica, su cauce regularmente permanece seco desde la altura de Ojacastro hasta la de Castañares de Rioja, localidad en la que el nivel freático se aproxima de nuevo a la superficie.  Cabe hacer una ligera excepción durante la época primaveral (marzo-junio), coincidiendo con el momento de máximas avenidas suscitadas por la fusión de la nieve y las copiosas precipitaciones. 


Río Oja en su tramo medio describiendo profusos meandros a la altura de Santurde


Curiosamente, este modesto afluente del río Ebro, también se ha encargado de ceder su propio nombre a la autonomía de La Rioja, cuya etimología histórica se estima que proviene de dos corrientes lingüísticas independientes, en función de las distintas interpretaciones. Por una parte, algunos autores sostienen que deriva del vascuence; lengua autóctona de las primeras tribus pobladoras del valle del Oja, apoyándose en las arcaicas grafías de "Ogga" y "Oia", que podrían significar bosque. Otros, sin embargo, defienden un origen latino y emparentan la forma "Olia" con el vocablo en romance "Folia" (hoja); aludiendo a la gran cantidad de hojas y otros restos vegetales que el río era capaz de arrastrar durante los sucesivos periodos de crecida anual, provenientes de sus tupidas masas boscosas. 


PRINCIPALES AFLUENTES EN SENTIDO SUR-NORTE


                       Margen Izquierda                                   Margen Derecha

                          Arroyo de La Polvorosa                                        Arroyo del Ortigal         
                            Arroyo de Arrubiartia                                         Arroyo de Altuzarra
                             Arroyo de Zeleturria                                            Arroyo de Usaya
                          Arroyo de Las Cenáticas                                      Arroyo de Gabazulla
                             Arroyo de Rogaldia                                            Arroyo de Cilbarna                             
                             Arroyo de Menarez                                             Arroyo de Urdanta
                                   Río Ciloria                                                  Arroyo de Cilbarrena    
                              Arroyo de Masoga                                                    Río Turza
                             Arroyo de Corravia                                              Arroyo Malarriña
                               Arroyo del Ángel                                                Arroyo de Uyarra
                               Arroyo de Artaso                                                  Río Santurdejo
                               Arroyo de Arbiza
                            Arroyo de Cansorros
                             Arroyo de Quintana


Cuenca del río Oja con algunos de sus principales afluentes.








El arroyo de Ornutia es un pequeño afluente del río de Altuzarra. En su parte alta es denominado arroroyo de Gusaila. Es posible que este apelativo  derive de la antigua palabra vasca "usaila", relacionándose entonces con la raíz vasca "us", relativa a la presencia histórica del bosque.







CLIMA

La Comunidad de La Rioja se encuentra inmersa en los dominios del clima mediterráneo continental, caracterizado por presentar unas amplitudes térmicas pronunciadas, tanto diarias como anuales; con veranos cálidos y secos, e inviernos severos acompañados de precipitaciones en forma de nieve.

Por su ubicación geográfica, próxima a la región cantábrica, el clima general del territorio va a experimentar una significativa tendencia subhúmeda y que con frecuencia se pone de manifiesto en aquellos enclaves que marcan la transición entre la iberia húmeda y la iberia seca. A pesar de todo, la continentalidad propia de las tierras interiores se ve magnificada por la cercanía de la Submeseta Norte y la Depresión del Ebro, que enmarcan a la región por el oeste y el este respectivamente.

Los centros de acción que inciden de forma significativa en el clima de La Rioja son dos. Por un lado tenemos el frente polar; que descarga sus masas de aire húmedo, proporcionando tiempos inestables y fríos durante el invierno. Y por otro, el anticiclón de las Azores; que origina un tiempo seco y caluroso durante el estío. La primavera y el otoño se consideran estaciones breves. Es común que durante el invierno aparezcan anticiclones térmicos sobre el valle del Ebro, que otorgan a la región un tiempo seco y frío, con intensas heladas nocturnas. Ante esta situación son frecuentes las nieblas, que se acumulan en los fondos de valle por efecto de las inversiones térmicas.


 Tiempo anticiclónico invernal, con heladas intensas en las cumbres.


Las características climáticas del Valle del Oja, vienen determinadas por la dinámica atmosférica propia de las latitudes medias, así como por los efectos orográficos que generan las propias elevaciones montañosas.

El Valle del Alto Oja se encuentra hacia los 42º de latitud Norte, lo que le sitúa en una franja donde se producen los intercambios energéticos entre las masas de aire cálido y frío. Ello ocasiona en la comarca influencias meteorológicas contrapuestas, que hacen rara la presencia de valores termopluviométricos muy extremados. Sin embargo, precisamente la convergencia del aire tropical y polar supone que los frentes, y con ellos las borrascas que separan ambas masas de aire, suelan aparecer asociados a nubosidad, vientos y precipitaciones. A grandes rasgos podríamos decir que nos encontramos ante un clima general o mesoclima templado-frío.

Por su disposición geográfica, la Sierra de la Demanda queda muy abierta a las masas de aire procedentes del Mar Cantábrico, ya que las alineaciones constituidas por las montañas vascas no suponen una barrera de suficiente envergadura que llegue a obstaculizar el tránsito de los frentes húmedos procedentes del norte y noroeste. Por estas razones, el clima general del Valle del Oja va a tener un importante matiz oceánico, repercutiendo de forma significativa en las formaciones vegetales que habitan la zona.


 
El tiempo lluvioso y templado de los meses de abril y mayo provoca la explosión vegetal.


Desde el punto de vista térmico, este fenómeno tiene especial trascendencia, pues aunque el efecto topográfico refresca lógicamente las temperaturas, estas últimas son algo más suaves de lo que cabría esperar. Sobre todo si las comparamos con las de las vecinas sierras orientales de Urbión y Cebollera, cuyo clima general ostenta un marcado carácter continental, algo más frío y seco. Gracias a esto y a lo que se describe a continuación, podemos decir que nos hallamos ante la comarca más húmeda y lluviosa de la Comunidad Autónoma de La Rioja.

La influencia de los frentes atlánticos se hace más patente en las precipitaciones. Las mencionadas masas de aire norteño, cargado de humedad, chocan con las elevaciones de la Sierra de la Demanda, dando lugar a lluvias de origen orográfico, que contribuyen a aumentar de una forma notable el volumen de precipitaciones anuales.

Las precipitaciones generales presentan un notable gradiente de norte a sur. A medida que viajamos hacia el sur y ascendemos por las montañas las precipitaciones aumentan progresivamente hasta alcanzar los 1.000-1.100 mm anuales en las cumbres más altas de La Demanda. Desde este pico, van descendiendo de forma paulatina hasta alcanzar los 500 mm en las partes más bajas de sus montes, correspondiéndose con los términos municipales de Grañón, Corporales, Villarta-Quintana, Santo Domingo y Manzanares, por situarse más cercanos al árido Valle del Ebro. Por tanto, aproximadamente desde el pueblo de Ezcaray, en la alta montaña vamos a obtener un rango oscilante de precipitación comprendido entre los 1100 y los 800 mm anuales. Mientras que desde Ojacastro hacia abajo, en las sierras y montañas de transición, se van a recoger valores comprendidos entre los 800 y 600 mm anuales.


 El tiempo húmedo y lluvioso de comienzos de marzo anticipa la fusión de la nieve invernal.

La época más lluviosa del año es la primavera (mayo 110,0 mm), seguida del invierno. El anticiclón de las Azores predomina en verano y extiende su influencia hasta el otoño, no faltando por ello otoñadas en las que el estiaje se prolonga hasta los meses de octubre y noviembre. El verano se considera la estación más seca, alcanzándose mínimos de lluvia en los meses de julio y agosto. Según datos aportados por la estación meteorológica de Valvanera, a 1000 m llueve durante el verano 117 mm y a 2000 m, 152 mm. A pesar de la escasez de precipitaciones estivales, éstas se distribuyen irregularmente durante escasos días a través de aguaceros aislados. Intensas tormentas que normalmente son causadas por células convectivas fruto de las altas temperaturas y la fuerte evaporación estival.


 Tormenta veraniega con espectacular cumulonimbus descargando sobre San Lorenzo.


En el invierno, especialmente a partir de los 1600 m, las precipitaciones caen en forma de nieve, pues la isoterma de los 0ºC se sitúa próxima a esa altitud durante la estación fría. El incremento de los días de nieve se hace lentamente constante a partir de finales del mes de octubre. Diciembre, enero y febrero son los meses de mayor cantidad de nieve, siendo febrero el único mes del año en el que las precipitaciones sólidas pueden superar ligeramente a los días de lluvia. En Ezcaray, a 813 m, nieva una media de 20 días al año. A 1500 m se contabilizan 32 días de nieve y a 2000 m, ya en las cumbres, 41 días. Asimismo en esta última cota se han medido espesores de la capa de nieve superiores a los 150 cm.







Cumbres nevadas en la Sierra de San Lorenzo. 








Gracias a estas circunstancias puede acumularse un importante depósito de nieve, que se ve reforzado por el mayor volumen de precipitaciones invernales. No obstante, esta reserva queda condicionada por el escaso desarrollo altitudinal de la Sierra, además de por la existencia a lo largo del invierno de periodos de fusión que reducen la potencia del manto nival. Esto último se ve respaldado por la llegada de masas de aire oceánico templadas, que traen consigo precipitaciones líquidas y que suponen el retroceso del frente de nieve, ocasionando importantes crecidas en las aguas de los ríos.

La fusión generalizada se retrasa al mes de abril, aunque ya en marzo se detectan rasgos de desmantelamiento de la capa nival. Esta anticipación del periodo de fusión de la nieve con respecto al de otras zonas más continentales, se explica por la llegada de tiempo más benigno a partir del mes de marzo, propio de áreas geográficas de influencias oceánicas. A finales de mayo el deshielo puede darse por finalizado. 

Las temperaturas presentan un gradiente muy acusado y con un patrón similar al de las precipitaciones, pero siguiendo una repartición inversa. Van descendiendo desde el valle del Ebro hacia el sur, es decir hacia las montañas. Las temperaturas medias anuales en el valle del Ebro son de 12 ºC, mientras que en los valores medios obtenidos para el Alto Oja rondan los 9-10 ºC, con un gradiente de aproximadamente 0,55ºC por cada 100 m de altitud, según interpretaciones.

Al igual que en el resto de La Rioja, la estación más fría del año es el invierno, con enero y febrero presentando una media de las mínimas inferior a 0ºC. Así pues, nos encontramos ante un clima de inviernos fríos y prolongados, con un periodo gélido de 8 meses y otro de heladas seguras que se concentra en torno a los meses de enero y febrero. En la Sierra de la Demanda, enero es el mes más frío, con valores medios que alcanzan los 2,4ºC. La temperatura media de las mínimas se sitúa en torno a los -7ºC


La impronta mediterránea estival, con tiempo seco y caluroso, agosta las praderas de la alta sierra.


Con la llegada del verano se produce un aumento ostensible de las temperaturas, que superan los 16ºC de media, alcanzando en julio y agosto las medias más altas del año (16,2 y 16,6ºC). Los veranos, por lo general, no llegan a ser muy calurosos, más bien son frescos. Del mismo modo no presentan una aridez marcada, tan sólo un ligero repunte localizado durante los meses de agosto y septiembre.

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